Roxana,Ramos
BATALLA DE SAN JACINTO
De las cuatro compañías de patriotas que se formaron en Somotillo para combatir a los filibusteros, la tercera, comandada por el Coronel José Dolores Estrada y los Capitanes Carlos Alegría y Bartolo Sandoval, estaba destinada a encontrarse con las primeras avanzadas de Walker. Llegó a San Jacinto el 29 de agosto de 1856, a las cinco de la tarde. Eran 160 hombres. La casa de la hacienda era grande, de teja y con dos corredores, ubicada en el centro de un extensísimo llano.
El 11 llegó una división de 60 indios flecheros al mando del mayor Francisco Sacaza. El 13 Estrada recibió las municiones de que disponía. La presencia de los patriotas en San Jacinto era un serio inconveniente para el abasto de víveres de los filibusteros. El estado de los caminos hacia a éstos imposibles enviar artillería contra la casa-hacienda.
Los filibusteros aparecieron en la hacienda entre 5 y 7 de la mañana, del 14 de septiembre, comandados por el Teniente Coronel Byron Cole y se dividieron en tres cuerpos: el derecho capitaneado por el propio Cole y Robert Milligan, el centro por el Mayor J.C O’neil y el izquierdo por el Capitán Watkins.
Los patriotas que habían hecho trincheras para defender la casa y los corrales de madera, se dividieron en tres frentes o compañías ligeras, con 50 soldados, más o menos en cada posición. El Coronel José Dolores Estrada dirigía y unificaba operaciones desde los corredores norte, sur y oriente de la casa con la ayuda del Teniente Coronel Patricio Centeno.
Durante dos horas los filibusteros trataron de asaltar los tres frentes siendo rechazados. Entonces los filibusteros comprendieron que tanto los corrales de piedra como la casa hacienda eran inexpugnables de frente. Se retiraron momentáneamente, concertaron el plan de ataque los oficiales y al grito de” ¡Hurra Walker!”, lanzaron todo el peso de las tres columnas sobre el flanco izquierdo que era el más débil. La primera descarga patriótica los rechaza y caen muchos invasores muertos. Pero cae también el Capitán Sacaza y el oficial Bolaños. Los nicaragüenses no tienen tiempo casi de cargar sus lentos rifles de chispa y ven saltar sobre ellos, tiros incesantes de armas de repetición a los filibusteros.
Se lucha cuerpo a cuerpo: a bayoneta, a machete, hasta con piedras. Andrés Castro viendo un filibustero saltar una trinchera y no teniendo cargado su rifle toma una piedra y lo mata de un certero golpe. Cae muerto el oficial Ignacio Jarquín y también el Capitán Watkins. Retroceden los filibusteros y vuelven al instante al ataque. En la acometida Marshall, Milligan y Byron Cole gana el corral y a gritos alientan a sus soldados para que tomen las trincheras.
En San Jacinto “al invasor se le arrebató para siempre la fe en la victoria” y la estrella de Walker comenzó a declinar. El canto patriótico de los clarines anunció la victoria, llenando de júbilo el corazón la victoria, llenando de júbilo el corazón de la patria. San Jacinto fue el solio sobre el cual quedó asegurado el monumento de nuestra independiente.
El heroísmo nicaragüense, altivo e invencible, mantuvo a raya al invasor. La bandera de nuestra Patria nunca flameo más libre y soberana sobre las dilatadas llanuras de San Jacinto. Estrada aumentó sus fuerzas hasta formar un batallón que llamó San Jacinto y marchó a
Masaya, a donde entró la tropa orgullosa, coronada las armas con ramas y flores, el día 6 de octubre. Todas las fuerzas centroamericanas estacionadas en Masaya hicieron calle de honor y vitorearon con entusiasmo a sus amigos vencedores.


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